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Las fobias más comunes

Las fobias más comunes

Las fobias más comunes

El psicólogo Joan Miquel Gelabert pone en práctica técnicas basadas en la tecnología de la realidad virtual y aumentada para superar problemas emocionales como la ansiedad al tener que hablar en público, la angustia al ver agujas o sangre, el miedo a volar o el vértigo paralizante.

Las emociones y sus trastornos

Sorpresa, tristeza, alegría, ira, asco y miedo. Son las seis emociones básicas que podemos experimentar todos los humanos, que nos preparan para interaccionar con nuestro entorno, nos motivan, nos ayudan a orientar y dirigir nuestra conducta y facilitan la relación con nuestro entorno social. No obstante, las emociones pueden dañarse y es cuando hablamos de los trastornos emocionales. Por ejemplo, de las afecciones de la tristeza y la alegría aparecen las diferentes formas de trastornos del estado de ánimo (episodio depresivo mayor, distimia, trastorno bipolar…) y de las alteraciones del miedo, los denominados trastornos de ansiedad (las fobias a animales, a volar, a conducir, el trastorno por pánico, el trastorno obsesivo compulsivo…). Es sólo en esos casos en los que las emociones dejan de ser funcionales y adaptativas para convertirse en un problema para la persona.

Un ejemplo de trastorno emocional: las fobias

Veamos un ejemplo de un trastorno emocional muy frecuente, las fobias. En éste caso el miedo es intenso y persistente, es decir, aparece siempre que afrontamos la situación temida, por ejemplo estar en un lugar cerrado, las alturas, un perro, hablar en público, siempre de forma invariable. La persona que lo padece sabe que no tendría por qué temer esa situación, pero incluso así siente un tremendo malestar que no puede eliminar distrayéndose, hablando, leyendo… Además el malestar no solo aparece cuando afronta lo temido; pongamos ahora viajar en avión como ejemplo, sino que también aparece en presencia de situaciones, objetos, o pensamientos relacionados con el hecho de viajar en avión: el simple hecho de ver una imagen de un avión, o hablar de unas vacaciones le provocan malestar…. Por ello, además, la persona intenta evitar todo aquello que está relacionado con viajar en avión o si lo afronta lo hace padeciendo un malestar muy intenso.

Las fobias más comunes

  1. Volar (aerofobia): El miedo a volar está principalmente asociado a tener un accidente aéreo, a no tener el control de la situación y/o a padecer sensaciones físicas desagradables durante el vuelo.
  2. Lugares cerrados (claustrofobia): La fobia relacionada con espacios pequeños ocurre cuando la persona al hallarse en un lugar en el que teme poder quedarse sin aire para respirar o del que interpreta que va a tener que estar inmóvil o del que no va a poder moverse. Son situaciones típicas, ascensores, procedimientos médicos, asientos traseros de un vehículo de tres puertas…
  3. Hablar en público (fobia social): La ansiedad social se caracteriza por el miedo a ser negativamente evaluado por alguien de nuestro entorno. Es decir, la persona piensa que aquello que hace, dice, piensa…, no va a ser entendido o aceptado por alguien.
    Una situación particular de ansiedad social es la de hablar en publico. En ella, el miedo básico explicado en el apartado anterior de multiplica en relación a la cantidad de gente presente y a la importancia que el paciente interprete que ostenta su público: no es lo mismo hablar delante de un grupo de padres y madres que hacerlo delante de un auditorio de especialistas en neurocirugía.
  4. Agujas y sangre (hematofobia): En este caso la situación más representativa es una respuesta en dos fases. En primer lugar y en presencia de aquello que se teme (agujas, sangre, heridas…) aparece un rápido incremento de la ansiedad: palpitaciones, incremento de la frecuencia e intensidad de la respiración, tensión muscular, sudoración…Posteriormente, aunque no siempre, se produce una respuesta inversa (síndrome vasovagal) que puede acabar con el desmayo de la persona.
  5. Insectos y animales (zoofobia): Existen algunos miedos que están establecidos biológicamente por la evolución. El miedo a insectos y a algunos animales forma parte de esas respuestas que nos han permitido sobrevivir alejándonos de peligros. No obstante, en algunos casos, en las fobias ese miedo se vuelve excesivo e interfiere en nuestra vida: es bueno tener respeto a un animal, un perro al que no conocemos, por ejemplo; deja de serlo cuando no nos vemos capaces de ir a casa de un conocido a causa de que esa persona tiene una mascota en casa.
  6. Alturas (acrofobia): De nuevo hablamos de una repuesta preestablecida biológicamente y que es observable ya en bebés que gatean y que se enfrentan a escalones o pendientes con desnivel. ¡Es bueno no tentar a la suerte ni asumir riesgos a determinadas alturas! No por ello, no obstante, no hay porqué perderse una vista espectacular de la ciudad o de la montaña, no hay porqué no poder ir a visitar a un amigo que vive en un séptimo o realizar una agradable comida en una terraza…
  7. Espacios abiertos (agorafobia): Corresponde al miedo asociado a padecer una crisis de ansiedad o a tener sensaciones físicas desagradables un determinado lugar (plazas, avenidas, centros comerciales, cines, iglesias, restaurantes, aviones…) y temer que vaya a ser difícil poder huir o encontrar ayuda. No se trata de un tipo de fobia, ¡a pesar del nombre! Sino de un trastorno del miedo con entidad propia que, en muchas ocasiones va ligado temporal o históricamente al trastorno por pánico (otro de los trastornos de la respuesta de miedo).

Fuente: EFE Salud

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